hombre con “H” de Humano.

ICONO PARAGUAS PARA MARYBLOG [Artículo 5] _ hombre con “H” de Humano.

 Sabes?..hoy quería compartir contigo un texto de Rodolfo Carrillo. Un ejemplo donde se personalizan la serie de IV artículos que escribí con anterioridad acerca de la VULNERABILIDAD.

Amigo, coach, gran persona y hombre que se atreve con este escrito a desnudar su vulnerabilidad.

Arriesgarse a partirse la camisa, abrir el pecho y mostrarse “de todo corazón”.

Hacer sonora la “h” muda de hombre, que grita fuerte la “H” de ser Humano. Y así suena:

“Con “A” de Amor…Hoy me permití dejar de ser hombre y lloré. Me permití por un momento ser vulnerable, mostrarme herido, necesitado de apoyo… Hoy dejé de ser el hombre que debía ser… el pilar… el que sostiene… el que puede con todo… el que no llora… dejé de ser el hombre que no requiere ayuda… guardé a aquel que sólo, puede con todo…
Hoy me permití por unos pocos segundos, ser Humano… Me permití enfrentar mi mayor miedo: dejar de ser hombre y ser rechazado por pendejo… por cobarde… por no ser fuerte… por no poder sólo… por necesitar… por pedir… por mostrar emociones “de mujer”… por llorar…
Me enfrenté a ese rechazo… me sentí humillado… más herido… sentí que perdí mi dignidad… me sentí burlado al ser ignorado… al no ser aceptado… al no ser comprendido…
¡Me enojé… conmigo mismo! ¿Por qué tenía que ser tan pendejo? ¿Por qué tengo que sentirme triste y querer que alguien me abrace y me acompañe? ¿Cómo va alguien a amarme? ¿Por qué no puedo ser fuerte y tragarme esto? ¿Por qué no puedo ser un hombre de verdad?
¡Fui duro conmigo mismo… me endurecí… tragué fuerte y me levanté! Me puse de nuevo mi traje, mi capa, mi escudo, levanté los muros y salí a la calle, a atender mis deberes… Decidido… Vuelto a ser hombre.
Pero, la tristeza y el dolor no logré dejarlos… estaban en los cimientos de mis muros… bajo mi traje… en mis entrañas… Aprendí a utilizarlos, a dejarlos salir, no para que me doblegaran ni como lágrimas sino como enojo, como violencia, como una forma de transformar a la fuerza todo lo que no me gustaba a mi alrededor.
La energía era infinita… cuando más enojo requería más salía… la herida no sanaba… el dolor y la tristeza no se iban. Pero, ¡era hombre! ¡Fuerte, valiente! ¡Al pie del cañón! Sin rastro de miedo ni vulnerabilidad. ¡Era un pilar, el ejemplo de la fortaleza y capacidad de resolver!
Solo no me daba cuenta que los muros cada vez se hacían más altos… cada vez la demanda a mis necesidades era mayor… y mi forma de pedirla era a través del mismo enojo… de la misma fuerza… de la exigencia… Haciendo daño a aquellos a mi alrededor… desconectándome de los que más quería… dejándome cada vez más y más sólo.
Soy Hombre, mujer. No hombre. Soy Hombre con “H” de Humano. Humano que siente… que sufre… que tiene heridas sin sanar… que necesita comprensión… acompañamiento y Amor. No amor demandante… no amor de pareja… sino Amor, de aceptación y de entendimiento.
Por intentar ganarme tu amor, perdí mi Amor. No es tu culpa… pero, es que a menudo siento que tu amor es tan importante que se me olvida mi Amor propio. Me pierdo en el querer ganarme tu amor: que me necesites, que me admires, que me desees, que veas fuerte… y dejo de lado lo que realmente quiero, lograr tu Amor: aceptación, cariño, respeto, compañía.
Te pido Ayuda MujerAyuda con “A” de Amor y no de amor. Te pido que no me pidas que sea siempre fuerte, siempre en control, siempre feliz o en balance, siempre un pilar, siempre el que resuelve. Te pido que me aceptes como Humano y me rechaces como hombre.
Sé que si fuera hombre podría hacerte sentir segura, protegida, atendida y respaldada y que al ser Hombre podría no lograrlo porque no siempre me encontraré bien, porque a veces me mostraré herido y vulnerable… Pero, te puedo decir que el Hombre siempre te hará sentir Segura, en confianza, en compañía, en complicidad porque será Real.
Sé que el trabajo es mío… sé que soy yo quien tiene que cambiar, quién debe de aceptarse, de perdonarse, de permitirse Ser y dejar de tratar de ser algo más. Y digo yo en lugar de Yo, porque sé que mi Yo ya Es quién debe ser.
Sé que a través de mi propio camino, de enfrentar mis miedos, de sacar mis heridas al aire, de hacerme amigo de mis fantasmas, de aceptar mi oscuridad y mi sombra, puedo dejar de ser hombre. Y en la aceptación de mi Humanidad… en el Amor a mi propio ser podré convertirme en Hombre.
Pero, si me acompañas, si me Amas, será más rápida mi transformación. Tendré la compañía y complicidad necesaria para no tener que usar mis heridas para encontrar fuerza. Podré dejar de luchar y fingir para poder enfocarme en sanar, en aceptarme, en mostrarme y así verdaderamente Amarte.
Y a vos, Hermano con quién he luchado mil batallas, quién ha estado como un pilar a mi lado en los momento más duros y con quién he sido hombre… permíteme reconocer mis heridas y mis miedos en tu reflejo. Te ofrezco la aceptación tu Humanidad, de tus lágrimas, de tus fantasmas y tu sombra.
Seamos Hombres juntos. Dejemos de juzgarnos, de exigirnos, de demandarnos ser guerreros ensangrentados y seamos Guerreros de justicia y verdad. Luchemos por sostener nuestros principios, no por territorios. Acompañémonos en este viaje de vida buscando el mutuo bienestar, no la supervivencia del más fuerte.
Por favor, hermanos Hombres y Mujeres, Aceptémonos, y Acompañémonos, con “A” de Amor y trabajemos juntos por un Mundo donde todos podamos Ser, sin miedo a mostrarnos o a ser rechazados por simplemente aceptar nuestra Humanidad.”
Rodolfo Carrillo M.

IV parte.Las historias son datos con alma:adormecer la vulnerabilidad.

 

[Artículo 5] _ adormecer la vulnerabilidad. 

ICONO PARAGUAS PARA MARYBLOG ¿Por qué entonces luchamos contra la vulnerabilidad?

Otra de las grandes aportaciones que ha hecho el estudio de Brené Brown a cerca de la conexión entre seres humanos es que uno no puede adormecer SELECTIVAMENTE una emoción.

No podemos levantarnos un día, sentir miedo, vergüenza, ira y decidir “no quiero sentir esto”. Si adormecemos alguna parte también adormecemos la FELICIDAD, la GRATITUD, el AMOR.

Si adormecemos alguna parte de nosotros, nos dormimos enteros. Nos anestesiamos. Si rechazamos una parte de nuestros sentimientos, rechazamos nuestra totalidad. Recordando una frase de Carl Jung:

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Aceptación no es sinónimo de resignación. Significa observación, de lo que me sucede en este momento. No juzgarlo, no es ni bueno ni malo ese sentimiento. No taparlo. No darle la espalda. Mirarlo cara a cara. Con cariño.

Escuchar nuestras emociones, prestar atención al mensaje que vienen a decir; son mensajeras de nuestro inconsciente. Una guía útil en nuestro camino.

El adormecimiento de alguna emoción nos lleva a sentirnos insatisfechos, incompletos, infelices, no amados. Y en realidad, si ni siquiera nosotros somos capaces de escucharnos en nuestra intimidad, de estar con nosotros a las “duras y a las maduras”, no sentiremos que somos dignos de que otra persona lo haga. Buscamos incondicionalidad, sin otorgárnosla. Buscamos amor incondicional sin amarnos sin condición.

El adormecimiento nos lleva también a la búsqueda de un propósito y un significado, de la satisfacción de forma externa: comida, alcohol, drogas, relaciones dependientes… Buscamos refugio, un hogar. Es la base de adicciones de toda índole.

Brown nos explica dos mecanismos inventados que usamos para adormecer nuestra vulnerabilidad:

  • Proyectamos CULPA.
  • Buscamos PERFECCIONISMO.

Brené dice, por ejemplo,  que en nuestra política actual, a nivel mundial, no hay diálogo, no hay conversación, sólo hay CULPA. ¿Qué es la culpa? es un modo de descargar dolor o incomodidad.

Por otro lado, castramos nuestras imperfecciones. Buscamos PERFECCIONISMO comparándonos constantemente. Entramos en autoguerras por “parecernos a”. El juego constante de las 7 diferencias en el que siempre sales perdiendo, siempre alguien pierde. Mejores y peores. La comparativa nos separa de nuestras particularidades, de lo peculiar en nosotros, del “tiene un no sé que, que qué se yo”, del  “no sé que tiene pero me gusta”. No nos permitirnos equiovacarnos, caer, sentir dolor. No nos permitimos ser. No permitimos que otros sean.

Yo creo que somos perfectos imperfectos. Perfecto en latín significa “acabado”, “completo”. Creo profundamente que somos seres completos. Todo lo que necesitamos lo llevamos dentro.

¿Y si nos hemos equivocando todo este tiempo dañándonos con culpa y juicios de perfección?. ¿Y si la solución estuviera en dar pasitos en aceptarnos y amarnos como somos?. ¿Y si no hubiese que ir en búsqueda del amor sino quitar las barreras que hemos construido que nos separan de él?.

Con dulzura, Brené cuenta que cuando nace un niño lo sostenemos en nuestros brazos y sentimos que es perfecto y que nuestra tarea es mantenerles perfectos. Mirarlos y decirles ¿sabes q? eres imperfecto, pero eres digno de amor y pertenencia. Ésa es nuestra tarea. Con ellos y con nosotros mismos.

Permitamos que nos vean en profundidad con nuestra vulnerabiladad. Amemos con todo el corazón aunque no haya garantías.

Practiquemos la gratitud y la aceptación en momentos de temor. Cuando sintamos: esta situación que estoy atravesando me está superando. Siento dolor. Siento pena. Siento rabia.Lo que estoy sintiendo es terrible. En ese instante respirar, tomar aliento y tener la gratitud de decir, sentirme así, sentirme vulnerable significa que estoy vivo. SOY VULNERABLE, LUEGO EXISTO.

Como diría mi gran amiga, y ya familia, Maxi: “esto también pasará”.

Por último Brené, nos alienta a trabajar desde el lugar del “soy capaz”. Creer que somos capaces lo cambia todo. Entonces dejamos de gritar y empezamos a escuchar.

Creer que soy capaz es la pizca de magia que añadimos para crear.

Y es que “Del creer al crear solo hay una letra de distancia” (A. Espinosa).

Para quien quiera ver la conferencia completa de Brené Brown os dejo en enlace, os encantará. El poder de la vulnerabilidad.